Gimeno Compliance

LA NECESIDAD DE ENTENDER EL COMPLIANCE COMO INVERSIÓN Y NO COMO GASTO

El corporate compliance nacido en EEUU como mecanismo de defensa de la empresa frente a empleados o colaboradores desleales cuyas conductas, delictivas o no, ocasionaban graves perjuicios a terceros generando un cierto beneficio a la compañía sin que esta lo hubiese consentido, supuso que España se replantease adoptar un sistema parecido y regularlo en nuestro ordenamiento.

No como respuesta técnica, sino de oportunidad, como bien plantea el Exministro de Justicia Francisco Caamaño en su artículo de opinión publicado en el diario Expansión. Y es que, el Sr. Caamaño considera que “una herramienta de cumplimiento normativo nunca debe ser entendida como un gasto adicional para la empresa, sino como una buena inversión”.

Bien es cierto que, en un primer momento, la regulación en nuestro país a raíz de la modificación del código penal del 2010 y 2015, se centró en dar al compliance una finalidad penal, ya bien sea como eximente de una hipotética condena, o al menos que sirviese como atenuante. Esto muy probablemente provocó la falsa idea de que contar con un programa de cumplimiento normativo equivalía a dotarse de un código de conducta, un canal de denuncias y un plan de prevención, cayendo en los denominados “make up compliance”. Pero compliance es mucho más.

Gestionar la honorabilidad de una organización es una tarea que requiere de la colaboración de cada miembro de la organización, y que también requerirá la coordinación en distintas áreas de la empresa (gestión de clientes, protección de datos, gestión de riesgos laborales o blanqueo de capitales), enfocada a evaluar su sinceridad, honestidad y esfuerzo.

Prosigue el exministro, que “toda organización se preocupa por su honestidad, pero acostumbra a hacerlo por medios indirectos y sin una metodología definida. Los programas de cumplimiento ordenan esa función, centran el esfuerzo y mejoran la eficiencia de los resultados”.

Nos anima a replantearnos las siguientes cuestiones:

Un buen programa de cumplimiento nunca es un gasto adicional que se soporta ante la eventualidad de que la organización pueda ser penalmente responsable. Es una inversión: LA HONESTIDAD SIEMPRE NOS HACE MÁS RENTABLES.

 

Fuente: Opinión/ Diario Expansión 01/10/2019